miércoles, marzo 22, 2006

In girum imus nocte



Cualquier escenario puede servir para coreografiar una despedida, un milagro o un crimen. El peso geográfico apenas se siente, la acción da significado al decorado, es nuestra intención lo que convierte un lugar en repugnante o conmovedor, en una antesala del infierno o en un homenaje al amor y la belleza. Ante ti, la ciudad de Barcelona, el barrio chino. No es un ejemplo. Vives aquí, es un decir, que vives. Te ocultas aquí, hasta aquí has llegado huyendo de algo. De qué.


El dueño del cuento sentía que los tenía enfrente, que estaban atentos, o no, a cada uno de sus movimientos. Cada reacción de los otros tenía valor por sí misma. Pero no podía pensar en ellos como el público instalado en un patio de butacas, tenía la impresión de conocerlos a todos de vidas anteriores, de guardar una lágrima, un insulto, un beso, para cada uno de ellos.

martes, marzo 07, 2006

este vals


Antes del crepúsculo, al amanecer.

Se aproxima el momento en que la dicha consista
En desvestir de piel a los cuerpos humanos,
En que el celeste ojo victorioso
Vea sólo a la tierra como sangre que gira.

Vicente Aleixandre



Ausencias como la nuestra,
En la belleza de una isla,
A contratiempo, a contracorazón,
Un salto al vacío nunca consumado.

El amor es una epidemia de los espejos,
Una palabra clave para acceder al otro lado.

Este mármol le vendrá muy bien a la lápida de otro,
Va a salir mi tren y yo voy a enterrar en el cenicero
Mi as de corazones y tu retrato.

Lo más importante es navegar.
Nadie regresa del amor.

Es el día más desapacible del invierno, hay que aprovechar
Que apenas haya nadie por las calles,
Despedirse hasta mañana o hasta luego en tu portal,
Desearte suerte y desear volver a verte aunque la ciudad se nos trague después,
Apetito cruel de la máquina de estropear cuentos de dragones y princesas.

Este abismo, este acabamiento,
Se parece al amor,
Se parece a la soledad.

Raro es el momento en que se detiene;
Sucede poco, permanece poco o nada,
Está siempre en todas partes,
En casi todas partes,
Encadenado al mundo
Como tú y como yo,
Sabe que nadie espera que regrese,
Que nadie sabe por qué sonríe.



Un instante antes de decir tu nombre
Me despierto
Y busco entre las sábanas un aliento, un resto de fuerza
Que me arranque de la cama.
En este momento termina el día y empieza una pesadilla,
Tomo otro café y te dejo de buscar, me despido del sol, cierro ventanas y balcones,
Me quedo a solas con el invierno, aquí dentro.

Soy el ángel que me sobrevive, que me sobresueña.
Sin mí estoy perdido, así que quiéreme mucho
O déjame en paz.



Yo, que he sido un río tranquilo, soy una montaña y ahora un árbol,
soy un lago que duerme en el fondo de mis ojos.
Puedo vivir sin ti,
no he vuelto a tu cama para echarte de menos ahora.

jueves, marzo 02, 2006

como si yo nunca




Es posible que me haya cruzado con ella en la calle del carmen y no la haya llegado a ver, de tanto mirar al suelo. En el viaje al corazón de las tinieblas la belleza es un atributo opcional del delirio. Ocurre o no está, y nunca como milagro. También la belleza es desdeñable en un lugar tan oscuro, al que la luz no llega. Podía haber pasado por delante de tus narices y tú no darte ni cuenta.

Agua mineral con gas




El dueño del cuento estaba triste pero no lo sabía, y por eso el cuento siempre le terminaba mal. Entonces se pasaba tres días encerrado en casa, preocupado se preguntaba la razón por la que el cuento había vuelto a acabar así de mal, pero no encontraba ninguna respuesta que le gustara. Habrá sido mala suerte, se decía, y, como no podía estar todo el día lamentándose, quieto sin hacer nada, volvía a empezar el cuento desde el principio, llevando mucho cuidado en cada movimiento, a medida que el cuento avanzaba, huérfano y tembloroso, por los caminos de siempre